Desde la perspectiva integradora, que no ecléctica, que nos caracteriza, defendemos entre otras lentes una suerte de  intervención cognitiva que se define como basada en la persona.

MundoDesde ella, la relación terapéutica, entendida desde un punto de vista rogeriano, ocupa un lugar principal en el proceso terapéutico. Incluye también la meditación con conciencia plena y define el insight metacognitivo, para conceptualizar el estrés y articular los procesos de cambio y el concepto de self como esquema y proceso.

Abandona elementos clásicos de la terapia cognitiva y define la exploración terapéutica de la denominada “Zona de Futuro Desarrollo” donde con el apoyo de un terapeuta implicado y experimentado, el paciente tolera el estrés, desarrolla insight metacognitivo y alcanza la auto aceptación a través del desarrollo y fortalecimiento futuro en cuatro dominios, fuentes de estrés (el significado de los síntomas, la relación con la experiencia interna, el esquema y el self simbólico (Chadwick, 2009).

Damos un paso más bebiendo del análisis existencial. Tratamos de profundizar de una forma cada vez más intensa en la estructura de la existencia de la persona que tenemos delante. Tratamos de que huya de resignaciones fatalistas y pueda liberarse. Liberarse para poder decidir. Para ello investigamos en la historia vital de la persona e intentamos explicar sus peculiaridades. Intentamos descubrir su ser en el mundo.

No solo indicamos detalles, creemos en lo experiencial y en que a veces los cambios llegan en forma de pequeñas sacudidas. Cuándo y de qué manera empezó a ser disfuncional esa estructura de ser en el mundo. Qué podemos proponerle para que realice las posibilidades que tiene como ser humano; unas posibilidades de existencia más propias.

Necesitamos que se percaten de algo y que sean conscientes de que se están percatando de algo. Caer en la cuenta de que uno es el que puede elegir genera vértigo. Es como asomarse a un precipicio. Más allá de ese vértigo usted puede cambiar, al menos en parte, su proyecto de mundo.

Decía el filósofo que los hombres esperan todo de los dioses; no saben que ellos son los dueños de su vida y de su destino.

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